El primer campeón mundial de Moto2 confirma su participación y no descarta meterse en las finales de su categoría

Toni Elías, que este año ha completado en el Campeonato del Mundo de Superbikes su 17ª temporada consecutiva en activo, ha conseguido victorias en Grandes Premios de todas las categorías del Mundial de velocidad. El piloto de Manresa fue, además, uno de los integrantes del primer triplete español en el Campeonato del Mundo. En la temporada 2010 Jorge Lorenzo, Toni Elías y Marc Márquez se adjudicaron los tres títulos en juego: MotoGP, Moto2 y 125cc respectivamente.

Toni Elías debutó en el Campeonato de España de 125cc con tan sólo 15 años de edad. Desde su estreno en el Mundial –fue piloto invitado en el primer Gran Premio de la Comunidad Valenciana en 1999-, el manresano ha ganado 17 Grandes Premios en cuatro categorías diferentes (MotoGP, Moto2, 250cc y 125cc). Campeón del mundo de Moto2 en el año del estreno de la categoría (2010), Elías fue tercero en los Mundiales de 125cc (2001) y de 250cc (2003).

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La tierra de la pista del Palau Sant Jordi en el Superprestigio Dirt Track no será un hábitat del todo extraño para Elías. Sus primeros pinitos los hizo corriendo en motocross y siguiendo la estela de su padre, quien fuera once veces campeón de España de la modalidad. El pequeño Toni no tardaría en ser seducido por la velocidad, pero el motocross sigue estando muy presente en su día a día como parte importante de su entrenamiento.

Toni Elías competirá en la categoría Superprestigio –reservada a los pilotos de velocidad- en el que será su estreno, como piloto, en el Palau Sant Jordi, junto al equipo de la Escuela Técnica de Girona, a los mandos de una Honda 450.

Toni ELÍAS, campeón del mundo de Moto2 en 2010
“En 1990 yo estaba en el Palau Sant Jordi, con siete años de edad, disfrutando del primer Supercross de Barcelona como espectador. Nueve años antes mi padre participaba en el primer dirt-track que se organizó en Barcelona, cuando ni el Sant Jordi ni yo mismo existíamos. Poder correr ahora un dirt-track en un recinto donde el ambiente es único, y que mi padre sea quien esté guiando mi entrenamiento gracias al trabajo que realiza junto a la Escuela Técnica de Girona, es como cerrar un círculo mágico. Estoy preparándome a fondo porque el nivel es altísimo y los velocistas hemos de asimilar los grandes cambios que exige el dirt-track, tanto en posición sobre la moto como en técnica de pilotaje. No será fácil, pero quiero estar entre los ocho finalistas de mi categoría.”

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