El dirt-track es una disciplina deportiva motociclista de velocidad originaria de los Estados Unidos y que se disputa en circuitos (“pistas”) de tierra o ceniza. Existen diferentes modalidades, siendo la más común el flat-track, donde la pista es un óvalo completamente plano o con un muy leve peralte. Los circuitos de la modalidad TT, en cambio, alternan curvas de izquierda y derecha y suelen incluir algún salto.

Según la longitud del óvalo, los circuitos de flat-track pueden ser de 1 milla (1.600 metros), 1/2 milla (800 metros) o short-track, cuando la pista mide menos de 3/8 de milla (600 metros). Las carreras suelen disputarse en sentido contrario al de las agujas del reloj, es decir, con curvas siempre a izquierda.

Una competición de dirt-track consiste en series de mangas eliminatorias y de repesca –todas ellas siempre muy cortas- entre grupos reducidos de pilotos. Los pilotos más rápidos van superando rondas hasta llegar a la carrera final. Este concepto hace que el dirt-track sea, sin duda, uno de los espectáculos más dinámicos que pueden presenciarse con la moto como protagonista.

El campeonato más importante a nivel mundial es el AMA Pro Grand National estadounidense, en el que compiten todas las modalidades: milla, media milla, short-track y TT.

En Estados Unidos un piloto consigue el “Grand Slam” cuando gana una carrera de flat-track en circuito de 1 milla, otra carrera en circuito de ½ milla, una carrera en pista de short-track, una de TT y una carrera en el campeonato estadounidense de velocidad sobre asfalto.

Las motocicletas de flat-track no equipan freno delantero pero, a diferencia de las de speedway –su disciplina “hermana”-, sí que tienen suspensiones. Una de las motos más populares en Estados Unidos es la Harley-Davidson XR-750, utilizada en las pistas de milla y de media milla. En España fue famosa la Bultaco Astro, que recibió este nombre por sus victorias en uno de los “templos” del flat-track: el Astrodome de Houston.

La técnica básica del flat-track consiste en hacer derrapar la moto en las curvas y conducirla durante la trazada –manteniendo siempre el derrape- combinando la aceleración, el movimiento del manillar y la posición del piloto sobre la moto.